Cuánto cuesta un portal de clientes

La funcionalidad con mejor relación entre lo que cuesta y lo que devuelve, y la que más se descarta por parecer un lujo. Rangos, qué mueve el precio, el error de arranque y cómo medir si funcionó.

Costos y presupuestosBruno Ergang
COSTOS Y PRESUPUESTOS
En esta nota (8 secciones)

Un portal de clientes es la funcionalidad con mejor relación entre lo que cuesta y lo que devuelve, y a la vez la que más seguido se descarta por parecer un lujo.

La razón es que se piensa como "darle una pantalla al cliente" cuando en realidad es otra cosa: sacarle trabajo repetitivo a tu equipo.

Qué es y qué resuelve

Una zona privada donde tu cliente entra con usuario y contraseña y ve lo suyo: pedidos, estado de entrega, cuenta corriente, comprobantes, documentación.

El cálculo que lo justifica no es de imagen. Es este: cuántas veces por semana alguien de tu equipo contesta la misma pregunta.

"¿Cuándo llega mi pedido?" "¿Me reenviás la factura de marzo?" "¿Cuánto debo?" "¿Me pasás el remito firmado?"

Si esas cuatro preguntas ocupan varias horas semanales de una persona, el portal se paga solo, y bastante rápido.

Los rangos

  • Portal de consulta: USD 3.000 a 7.000. El cliente entra, ve sus pedidos, su cuenta corriente y descarga comprobantes. Sólo lectura.
  • Portal con autogestión: USD 7.000 a 15.000. Además puede hacer cosas: cargar un pedido, pedir una devolución, subir documentación, actualizar sus datos.
  • Portal transaccional: USD 15.000 en adelante. Con pagos online, cotizador, listas de precios por cliente y lógica comercial propia.

El salto entre el primero y el segundo es el importante. Mostrar es fácil; recibir es donde está el trabajo, porque todo lo que el cliente puede hacer hay que validarlo, autorizarlo y meterlo en tu circuito sin romper nada.

Lo que mueve el precio

De dónde salen los datos. Si ya están en un sistema con API, el portal es una capa arriba. Si están repartidos entre un sistema viejo y tres planillas, primero hay que resolver eso, y ese es el proyecto real.

Cuántos roles hay. No es lo mismo un tipo de cliente que cuatro, cada uno viendo cosas distintas. Los permisos son de las partes que más crecen sin que se note.

Si hay usuarios múltiples por cliente. Que una empresa cliente tenga tres personas con permisos distintos —quien compra, quien recibe, quien paga— suena menor y no lo es.

Si va en el celular. Casi siempre sí, y conviene decidirlo al principio: rehacerlo después cuesta más que hacerlo bien de entrada.

El error de arranque más común

Mostrar todo lo que el sistema tiene.

El portal no es una ventana a tu base de datos. Es una respuesta a las preguntas que tu cliente hace. Empezá listando las cinco consultas más frecuentes que recibe tu equipo, y que la primera versión responda esas cinco y nada más.

Un portal con cinco cosas que sirven se usa. Uno con treinta pantallas se abandona en la segunda visita, y encima costó cuatro veces más.

Lo que hay que tener resuelto antes

Los datos tienen que estar bien. Un portal expone tu información a quien menos tolerancia tiene con el error. Si tus saldos no son confiables puertas adentro, no los publiques: vas a convertir un problema interno en una discusión con el cliente.

El proceso tiene que existir. Si el portal permite pedir una devolución, alguien tiene que recibir esa solicitud y responderla. Un pedido que cae en un buzón que nadie mira es peor que no ofrecer la función.

Alguien tiene que dar de alta a los usuarios. Parece un detalle y es la razón número uno por la que un portal queda sin uso: se lanzó y nadie invitó a los clientes.

Cómo se mide si funcionó

Tres números, y ninguno es "cantidad de visitas":

  1. Cuántas consultas repetitivas dejaron de llegar. Contá durante dos semanas antes y dos semanas después.
  2. Qué porcentaje de tus clientes activos lo usa. Si a los tres meses es bajo, el problema casi nunca es el portal: es que nadie los invitó ni les mostró para qué sirve.
  3. Cuánto bajó el tiempo de respuesta de las cosas que ahora el cliente resuelve solo.

Cuándo no conviene

Si tenés pocos clientes y mucho trato personal. Con veinte clientes que te escriben por WhatsApp y valoran esa cercanía, un portal puede empeorar la relación en lugar de mejorarla.

Si tus datos no son confiables todavía. Primero eso.

Si lo que necesitás es que el cliente compre, no que consulte. Eso es un ecommerce y tiene otra lógica, otro costo y otro objetivo.

El detalle que se olvida siempre

Avisar. Un portal que existe y que los clientes no saben que existe no ahorra una sola consulta.

Presupuestá la comunicación como parte del proyecto: el mail de invitación, el instructivo de una carilla, el pie de firma con el link, y sobre todo que tu equipo lo mencione cada vez que alguien pregunte algo que el portal responde. Esa última es la que más mueve la aguja y no cuesta nada.