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"Necesitamos una app" es una de las frases que más plata hace gastar de más en proyectos de software. No porque las apps no sirvan, sino porque en la mitad de los casos lo que se necesita no es una app.
Hay tres opciones, cuestan muy distinto, y la diferencia entre ellas es concreta y verificable.
Las tres
Web responsive. Un sitio que se adapta al celular. Se entra por link, no se instala nada, se actualiza al instante y funciona en cualquier dispositivo.
PWA (aplicación web progresiva). Una web con capacidades extra: se puede "instalar" en la pantalla de inicio, funciona sin conexión hasta cierto punto y puede mandar notificaciones. Sigue siendo una web: no pasa por las tiendas.
App nativa. Se descarga de App Store o Google Play. Acceso completo al hardware del teléfono.
La diferencia de costo
Sobre una base común, y como orden de magnitud:
- Web responsive: el punto de partida.
- PWA: entre un 10% y un 30% más que la web responsive.
- App multiplataforma (React Native, Flutter): entre 1,5 y 2,5 veces la web responsive.
- App nativa doble (iOS y Android por separado): entre 2 y 4 veces.
Y el costo que casi nunca se cotiza: una app tiene mantenimiento obligatorio de USD 1.500 a 4.000 anuales sólo para seguir existiendo en las tiendas, sin agregarle una funcionalidad. Una web no tiene ese piso.
Cuándo necesitás una app de verdad
Sólo cinco razones lo justifican. Si tu caso no está acá, probablemente no la necesites.
- Funcionar sin conexión de forma seria. Un repartidor en una zona sin señal, un relevamiento en el campo, un inventario en un depósito sin wifi. Una PWA cubre casos livianos; operación real sin conexión pide app.
- GPS en segundo plano. Seguir un recorrido con la app cerrada. Una web no puede.
- Notificaciones push confiables en iPhone. Las PWA mejoraron mucho, pero en iOS siguen teniendo más limitaciones que una app.
- Uso intensivo del hardware. Escaneo continuo de códigos, cámara con procesamiento, Bluetooth con impresoras o balanzas, lectores NFC.
- Estar en la tienda es parte del negocio. Si tus usuarios te van a buscar ahí, o si la presencia en la tienda es señal de seriedad frente a tu cliente.
Cuándo NO la necesitás, aunque te la pidan
- "Para que esté en el celular." Una web responsive está en el celular.
- "Para que sea más rápida." Una web bien hecha es rápida. Una app mal hecha es lenta.
- "Para que se vea profesional." Eso es diseño, no tecnología.
- "Para que la tengan a mano." Una PWA se agrega a la pantalla de inicio y queda igual que una app.
- "Porque la competencia tiene." Fijate cuántas descargas tiene y cuándo fue su última actualización antes de usarla como argumento.
El punto que decide la mayoría de los casos
Si tus usuarios son empleados o clientes empresariales, casi siempre gana la web.
Motivo práctico: instalar una app tiene fricción. Hay que buscarla, bajarla, permitirla, actualizarla. Con empleados eso significa soporte; con clientes empresariales significa que una parte simplemente no la va a instalar.
Un link funciona el primer día para todo el mundo.
Si tus usuarios son consumidores finales y vas a usarlos seguido, la app tiene más sentido: la recurrencia justifica la fricción inicial, y las notificaciones son un canal que la web no te da con la misma confiabilidad.
Nativa o multiplataforma, si ya decidiste app
Para la enorme mayoría de las apps de empresa, multiplataforma es la respuesta correcta. Un solo código para iOS y Android, una sola vez que mantener, bastante menos plata.
La nativa se justifica cuando la app exige lo último del hardware, cuando el rendimiento gráfico importa, o cuando dependés de funciones muy específicas del sistema operativo.
Quien te empuje a nativa doble sin explicar cuál de esas tres razones aplica a tu caso te está encareciendo el proyecto sin darte nada a cambio.
Un camino que casi siempre conviene
Empezá por la web responsive.
Sale antes, cuesta menos y te deja algo funcionando frente a usuarios reales. De ahí salen dos cosas que ningún relevamiento te da: descubrís cómo se usa realmente, y comprobás si alguna de las cinco razones para tener app aplica de verdad a tu caso.
Si a los tres meses la web alcanza, te ahorraste la app y su mantenimiento anual. Si no alcanza, llegás a la app sabiendo exactamente qué tiene que hacer, que es la diferencia entre un presupuesto que se cumple y uno que se estira.
Lo que hay que dejar cerrado si hacés app
Dos cosas, y las dos se arreglan al principio o no se arreglan nunca:
- Las cuentas de desarrollador de Apple y Google a nombre de tu empresa, no del proveedor. Si están a nombre de quien la desarrolló, tu app es rehén de esa relación.
- Quién publica las actualizaciones y con qué tiempo de respuesta cuando Apple o Google cambian un requisito. Porque lo van a cambiar, y con fecha límite.