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ScoreLogics

El ERP de un club de ascenso, donde el dato es quién puede jugar

La demo es una recreación del sistema, con datos inventados: el original es del cliente y no se publica. No hay que registrarse.

Pantalla de ScoreLogics

El contexto

Un club de la Primera B se maneja con tres planillas que no se hablan: la del cuerpo técnico con el plantel, la del médico con las lesiones y la de administración con los contratos. Ninguna de las tres contesta la única pregunta que importa el jueves a la tarde —quién puede jugar el domingo—, porque la respuesta está repartida entre las tres. Y las dos formas más caras de perder un jugador en el ascenso no pasan en la cancha: se pierde por una amarilla que nadie contó y por un contrato que nadie miró.

Qué hace el sistema

  • El plantel se ordena por disponibilidad y no por número de camiseta: arriba los cuatro que no pueden jugar, abajo los veinticuatro que sí. La lista contesta antes de que nadie pregunte
  • Las amarillas se cuentan solas y avisan antes: con cuatro acumuladas la celda dice «1 para la fecha», y el tablero cruza eso con el fixture para decir qué partido se pierde. Es lo que evita quedarse sin el volante central justo en el clásico
  • La lista de buena fe no deja incluir a un suspendido —el error que hace perder partidos en la mesa— pero sí deja citar al que está «en duda», que no es una baja: es un jugador que se prueba el sábado y viaja igual
  • La planilla del partido se carga una vez, en el minuto en que pasó, y la roja del minuto 62 genera sola la suspensión que aparece en el plantel dos semanas después
  • El parte médico cruza el alta estimada contra el fixture: «tres semanas» no dice nada, «se pierde la 19, la 20 y el clásico de la 21» sí. Y la reincidencia queda marcada, porque decide si vuelve a jugar noventa minutos o entra veinte
  • Los contratos ordenados por cuánto falta, con la ventana de seis meses pintada: es el único tramo en el que el club todavía puede negociar antes de que el jugador se vaya libre
  • El informe del rival no enumera los últimos cinco partidos —esos ya los vio el técnico—: muestra el patrón que sólo aparece sumando dieciocho fechas. Siete de diecinueve goles de pelota parada y cinco en los últimos quince minutos son dos trabajos concretos del jueves, no un video de dos horas
  • Los puntos de local y de visitante separados, siempre. El promedio general es 1,72 y no describe a ningún equipo real: hay uno que saca 2,44 en su cancha y otro que saca 1,00 afuera
  • Los préstamos abiertos con la fecha de vuelta, el porcentaje de sueldo que el club sigue pagando y la opción de compra: un jugador que vale $16 M con una opción de $9 M que vence en dos meses se pierde por una fecha que se pasó, no por una mala negociación
  • El cuerpo técnico, la sanidad, la utilería y las inferiores en el mismo sistema que los jugadores, con la columna «también» que un software de recursos humanos no tiene: en un club de ascenso el utilero también maneja el micro
  • En inferiores dos columnas en vez de una: cuántos subieron y cuántos siguen. La distancia entre las dos es la métrica real de una cantera
  • El padrón con los socios y los que están al día en la misma tabla, porque son dos números distintos y sólo uno entra a la caja
  • Y el día de partido tratado como lo que es —una operación con veintitrés personas, bomberos, policía y una rendición— con el aforo habilitado, no la capacidad, como el número que manda