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Recursos humanos

Meritline

Desempeño y bonos, donde la evaluación no fija el número: la calibración sí

La demo es una recreación del sistema, con datos inventados: el original es del cliente y no se publica. No hay que registrarse.

Pantalla de Meritline

El contexto

Toda empresa que implementó evaluación por objetivos vivió lo mismo: cada jefe puso a su gente arriba del promedio, la suma de los bonos superó la bolsa disponible y alguien tuvo que recortar a mano en una reunión de cuatro horas con una planilla proyectada. El problema no es que los jefes mientan: es que evalúan de a uno, sin ver al resto y sin saber que la plata es finita. La nota individual es una opinión; el bono es un reparto. Son dos operaciones distintas y casi ningún sistema las separa.

Qué hace el sistema

  • La calibración es una pantalla real, no un reporte: cuatro columnas con las bandas, las personas como fichas, y mover a alguien de columna cambia el bono, el remanente de la bolsa y la distribución del área en el mismo instante
  • La bolsa aprobada está siempre a la vista y puede quedar en rojo. El sistema no impide pasarse: impide no darse cuenta, que es lo que un tope duro nunca logra
  • Se guarda lo que propuso el jefe y lo que quedó, en dos columnas. Es lo que permite contestar «mi jefe me puso destacado, ¿por qué cobro como sólido?» con un hecho en vez de con una explicación improvisada
  • Un objetivo que nadie alcanzó se marca como objetivo mal puesto, no como nueve evaluaciones flojas. Y un objetivo de seguridad con meta cero no se marca aunque falle: la vara no se baja porque cueste alcanzarla
  • El sesgo de cada evaluador antes de la reunión y no después: quién propuso tres destacados sobre cuatro y quién cerró sus evaluaciones sin escribir una línea. Es la diferencia entre calibrar en una hora y calibrar en cuatro
  • La cuenta del bono abierta en tres factores —sueldo, cumplimiento topeado al 100% y multiplicador de banda— porque este número se explica cara a cara y cualquier fórmula que un jefe no pueda reconstruir en una servilleta termina siendo «el sistema dice»
  • El reconocimiento puntual existe, se otorga en el momento y sale de una bolsa aparte, pero no pesa en la banda: si pesara, la calibración volvería a ser una discusión de anécdotas
  • Y los permisos no esconden botones: cambian qué filas existen. Con el rol de un jefe de área la columna de sueldos no está deshabilitada, no está