Las 5 mejores software factories para startups y MVP

Una startup no sabe todavía qué hay que construir, y eso descarta a la mayoría de las empresas de los rankings generales. Cinco opciones con ese criterio, las que quedaron afuera y el error que se repite.

RankingsBruno Ergang
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Una startup que busca proveedor tiene un problema que una empresa establecida no tiene: no sabe todavía qué hay que construir. Lo va a descubrir mientras lo construye, y eso descarta de entrada a la mayoría de las compañías que aparecen en los rankings generales, que están armadas para ejecutar un alcance ya definido.

Cinco opciones, elegidas con ese criterio y no con el de tamaño.

Qué necesita una startup y no necesita una empresa

Los cuatro criterios que ordenan esta lista. Son distintos de los de cualquier otro proyecto.

  1. Velocidad a la primera versión. No importa cuántos desarrolladores tengan: importa cuándo hay algo en la calle.
  2. Que sepan decir que no. El proveedor que acepta todo lo que pedís es el que te va a fundir el runway construyendo funcionalidades que nadie va a usar.
  3. Que el código quede usable por otro equipo. Si la ronda entra, vas a armar equipo propio, y lo que te dejaron tiene que poder tomarse.
  4. Que el modelo de contratación no te pida certeza que no tenés.

Atomix Code, que publica este blog, está en la lista y está marcado. Podés descontarlo del criterio.

Los cinco

1. Atomix Code

(Publicamos este blog.) MVP con alcance y precio cerrados y entrega en menos de un mes. El enfoque es acotar la primera versión a lo que se puede validar y dejar el resto explícitamente afuera, por escrito.

Para quién: fundadores que necesitan salir con algo real y un presupuesto que no se mueva.

Cuándo no: investigación técnica genuina, donde nadie puede estimar. Ahí el precio cerrado no protege a nadie.

2. NaNLABS

Boutique de producto con trabajo sostenido para clientes de Estados Unidos y foco declarado en la etapa de definición, no sólo en programar.

Para quién: producto nuevo donde el diseño del producto es la mitad del problema.

3. 10Pines

Cooperativa argentina con una cultura de ingeniería pública y experiencia larga en productos que evolucionan durante años.

Para quién: cuando ya validaste y lo que sigue es construir bien algo que va a durar.

Cuándo no: si necesitás una primera versión desechable la semana que viene.

4. Siete Ideas

Estudio argentino de desarrollo de producto, con escala de proyecto acotada y trato cercano.

Para quién: primeras versiones con acompañamiento directo.

5. Flux IT

Compañía argentina de productos digitales con equipos que combinan diseño, desarrollo y datos.

Para quién: cuando el producto ya tiene tracción y hay que escalarlo con estructura.

Las que quedaron afuera y por qué

Las grandes. Globant, Baufest y compañía hacen muy bien lo que hacen, y no es esto. Su ticket mínimo se come una ronda semilla entera, y sus procesos están diseñados para proyectos con alcance definido y comités de aprobación.

Staff augmentation. BairesDev y modelos parecidos te alquilan perfiles para que vos los dirijas. Si tenés un CTO, puede ser excelente. Si el equipo técnico es lo que estás contratando, no tenés a quién dirigir.

Las agencias que cobran por hora sin tope. Para una startup con runway contado, un modelo donde el proveedor no tiene ningún incentivo económico en terminar es el peor de los mundos.

El error que se repite

El error más caro no es elegir mal el proveedor. Es pedir la versión completa.

Un fundador llega con una lista de veinticinco funcionalidades porque son las que necesita el producto final. El proveedor las cotiza todas, sale cuatro meses y tres veces el presupuesto, y el producto llega a la calle sabiendo lo mismo que sabía al principio, con menos plata para reaccionar.

Lo que funciona es al revés: elegí la única cosa que tenés que averiguar y construí lo mínimo para averiguarla. Si tu hipótesis es que la gente va a pagar por reservar turnos online, no necesitás perfiles de usuario, notificaciones, panel de métricas ni app móvil. Necesitás que se pueda reservar y pagar.

Todo lo demás es una apuesta sobre un producto que todavía no sabés si alguien quiere.

Tres cosas para dejar cerradas en el contrato

Son las que después no se pueden negociar y definen si el desarrollo fue una inversión o un alquiler.

  • Propiedad del código. Tuya, en un repositorio a tu nombre, desde el primer commit y no al final.
  • Las cuentas a tu nombre. Servidores, dominio, tiendas de aplicaciones, servicios de terceros. Todo con tu mail y tu tarjeta.
  • Qué pasa si la ronda no entra. Cómo se corta el proyecto, qué se entrega y en qué estado.

Esa última conversación es incómoda de tener al principio y carísima de no tener.

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